Orar en secreto: el nuevo desafío de los cristianos en Nicaragua
Pastores encarcelados, iglesias clausuradas y un régimen que silencia la libertad religiosa. ¿Hasta dónde llegará la persecución en Nicaragua?

Por: la Redacción de Cobertura Especial
26 de febrero de 2025.
Con más de 1,500 organizaciones cristianas cerradas recientemente y líderes religiosos exiliados, el país centroamericano se convierte en un peligroso escenario para la fe.
Líderes evangélicos son acusados de conspiración, obligados a huir o enfrentar la cárcel. La persecución religiosa en Nicaragua es real y está en su punto más crítico.
Reportes de medios internacionales como Reuters, El País e Infobae documentaron en los últimos meses numerosos casos de ataques y censura contra iglesias evangélicas bajo el gobierno de Daniel Ortega y su esposa, la recién nombrada copresidenta, Rosario Murillo.
Pero no se trata de una persecución nueva, en noviembre de 2023, el Ministerio Puerta de la Montaña, una organización evangélica de origen estadounidense, celebró una concentración multitudinaria en Nicaragua con el respaldo del gobierno sandinista; sin embargo, poco después, el régimen acusó a sus líderes de lavado de dinero.
Como resultado once pastores y dos abogadas fueron condenados a penas de hasta 15 años de prisión y multas de 80,000 dólares por persona.
Meses después, en agosto de 2024, el gobierno de Ortega ordenó la disolución de 1,500 organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas asociaciones evangélicas.
Esta acción se suma a las más de 5,000 organizaciones clausuradas desde 2018; una estrategia sistemática que esa administración estableció para silenciar a las voces disidentes y limitar la libertad religiosa.
Difamación y destierro

El informe "Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?" documenta casi 50 agresiones a iglesias evangélicas en los últimos dos años.
Estas agresiones incluyen asedio a templos, represión a pastores y sus familiares, confiscación de propiedades e impedimentos para realizar actividades religiosas.
Al menos 21 pastores han sido forzados al exilio debido a la persecución gubernamental.
Ante el cierre y asedio de lugares de culto, cientos de nicaragüenses han optado por trasladar sus actividades cristianas a la clandestinidad de sus hogares.
Breve contexto político de Nicaragua

Desde su retorno al poder en 2007, Daniel Ortega, junto a su esposa y hoy, copresidenta, Rosario Murillo, ha consolidado un régimen autoritario en Nicaragua.
Así, desmanteló los contrapesos institucionales, restringió las libertades civiles e inició una persecución a opositores políticos y líderes religiosos.
La represión se intensificó tras las protestas de 2018, con el cierre de medios de comunicación independientes, la disolución de organizaciones no gubernamentales y la censura de manifestaciones públicas.
La comunidad cristiana, especialmente la católica y evangélica, ha sido objeto de hostigamiento debido a su influencia social y su capacidad para movilizar a la población de manera autónoma, lo que el gobierno percibe como una amenaza a su control.
En 2025 Ortega tendrá más poder
El oficialismo nicaragüense aprobó este mes en la Asamblea Nacional una reforma a la constitución que permite a Ortega arrogarse más competencias como: ser el “coordinador” de los poderes judicial y legislativo, extender un año más el mandato presidencial; y especialmente, retirar la nacionalidad a quienes sean declarados “traidores de la patria”.
Organismos internacionales y la iglesia evangélica en todo el mundo temen que el presidente logre perpetuarse en el poder y censurar aún más a medios de comunicación, rivales políticos y la iglesia.
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