La cultura “Woke”: ¿es capaz de presionar cambios en la iglesia cristiana?
Cuando las ideas progresistas llegan al púlpito para adaptar las enseñanzas a las ideologías modernas.

Por La Redacción de Cobertura Especial
4 de marzo de 2025.
Iglesias abarrotadas cada domingo donde todos se sienten “aceptados"… “incluidos”, o bancas vacías debido a las restricciones de congregaciones que se niegan a abrazar las nuevas corrientes que distorsionan el concepto de amar al prójimo; ese es el panorama al que se enfrentan los líderes cristianos en la actualidad.
La cultura "woke", el fenómeno que es utilizado en contextos de justicia social, equidad racial y derechos de las minorías, está llegando a las iglesias, poniendo en entredicho a los cristianos que “se resisten al cambio”.
Hoy, muchos utilizan esa ideología para defender sus causas; sin embargo, uno de los primeros usos registrados de esta palabra en un contexto público se encuentra en la canción Scottsboro Boys de Lead Belly, un cantante de folk y blues, en 1938.
En la canción, el artista narra la historia de nueve adolescentes negros, acusados de un crímen contra dos mujeres blancas, el cual originó una batalla legal que desbordó en ataques racistas y un sonoro clamor por un juicio justo.

“Les aconsejo a todos que tengan un poco de cuidado cuando pasen por allí; es mejor que se mantengan despiertos (“stay woke”), con los ojos abiertos”, describe la canción, en un tiempo en que la segregación y la brutalidad policial eran moneda corriente en Estados Unidos.
En las siguientes décadas la comunidad afrodescendiente utilizó el término para alertar a los suyos, pero fue a partir de la década de 2010 que el término remontó en el discurso político con la expansión de las redes sociales y movimientos como Black Lives Matter (BLM).
Poco a poco, la palabra "woke" comenzó a extenderse y de referirse a la lucha por la justicia racial trascendió a cuestiones de género, identidad sexual, cambio climático, migración, entre otras causas progresistas, hasta llegar a la izquierda política internacional.
¿Cómo se infiltró en la iglesia?

Lo que comenzó como un llamado a la conciencia había evolucionado a una especie de moralismo intransigente, donde cualquier discrepancia era etiquetada como intolerancia o discriminación, dando fuerza a otra cultura: “de la cancelación”.
La iglesia cristiana no escapó de estos dos movimientos convirtiéndose en blanco de ataques por no “aceptar a todos” o por lanzar mensajes de fe, con bases bíblicas, que amenazan las ideas de la multifacética cultura woke.
La admisión de ideas progresistas en ministerios cristianos y misiones empezó a escalar al punto de tocar organizaciones como la Convención Bautista del Sur en EE.UU. que en 2021 vivió una crisis al resonar numerosas denuncias de que la Convención estaba adoptando pensamientos woke para interpretar la Biblia, provocando la salida de numerosas iglesias de la denominación.
Existen versiones encontradas respecto a estos hechos; sin embargo, la Convención conocida como moderadamente conservadora, ha perdido la afiliación de grandes congregaciones en las últimas décadas.
De manera similar, en países como Argentina, Brasil y México, algunas iglesias han adoptado un lenguaje neutral en cuanto al género en sus prédicas, para ser más inclusivos.
El “wokismo” y Dios

Mientras que la ideología woke promueve la autoidentificación de género y la reinterpretación de la moralidad cristiana bajo un lente progresista, que llega a mostrar actitudes y acciones anticristianas; la Biblia enseña que Dios diseñó al hombre y la mujer con roles específicos y que el evangelio transforma vidas y no las adapta al mundo.
Otros, por el contrario, reafirmaron su fe en Dios, pagando un alto costo en términos de cancelación social, recortes en apoyo económico y censura digital.
Sobre el mundo está operando un espíritu de engaño y solamente los que aman a Dios, que mantienen una relación cercana y profunda con Él por medio de la oración, y quienes pueden discernir los tiempos con ayuda del Espíritu Santo, podrán entender que esta corriente es una batalla más para los hijos de Dios.
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