El poder del perdón: cómo liberarte del rencor y encontrar la paz que tanto anhelas
El camino hacia la sanidad puede iniciar con el nuevo año

Por: la Redacción de Cobertura Especial
29 de diciembre de 2024
El perdón es uno de los actos más poderosos que un ser humano puede experimentar. Aunque no siempre es fácil, el perdón tiene el potencial de transformar vidas, restaurar relaciones rotas y traer paz al corazón.
Posiblemente todos hemos escuchado del perdón pero su valoración es distinta para cada persona. Algunos lo entienden como la puerta a una vida más plena, otros, como un paso básico sin mayores complicaciones: “yo perdono, pero no olvido”.
Este reportaje nos permitirá dar una mirada a lo que el perdón significa en realidad, lo que nos dice la ciencia sobre el perdón y la salud, qué nos muestra la Biblia y qué ejemplos tenemos para inspirarnos a fin de utilizar esta herramienta que nos liberará del peso del rencor y el pasado.
El perdón
Los psicólogos lo definen como la decisión consciente y deliberada de soltar sentimientos de resentimiento y venganza hacia quien nos hirió.
La palabra perdonar proviene de perdonare: de las voces latinas per (“completamente”) y donare (“obsequiar” o “regalar”), de decir, regalar algo por completo.
De ahí que el perdón se entiende normalmente como un acto de generosidad o de compasión que a su vez refleja la humildad de quien ha decido perdonar, según el portal Concepto .de.
El diccionario de la Real Academia Española define la palabra perdonar como: Remitir (absolver) la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa.
Cuando alguien decide perdonar, todos se ven beneficiados. Quien perdona se libera del resentimiento y atadura que le unía a quien le lastimó, encontrando la paz plena; mientras que el perdonado, recupera la conciencia tranquila al soltar una pesada carga y cerrar un ciclo.
La relación entre tu salud y el perdón

Cortesía: www.pixabay.com
Las personas que perdonan presentan un ritmo cardíaco más lento, presión arterial más baja, mejor calidad de sueño y niveles reducidos de estrés y depresión, según un artículo publicado por Wildwood Health.
Además, experimentan menos quejas somáticas (físicas), como dolores de cabeza y musculares, y mantienen relaciones interpersonales más saludables.
La psicóloga Selene Martínez explica que es necesario aprender a vivir las emociones que llegan con cada experiencia, pero establecer límites claros para saber cuándo deshacerse de éstas, especialmente, si nos están afectando
Por otro lado, quienes se aferran a la idea de no dar su brazo a torcer, sufren una serie de consecuencias
Para comprender a profundidad el perdón y su impacto en la vida del ser humano es necesario darnos cuenta que existen distintos tipos de perdón; en esta ocasión, destacaremos cuatro:
En algún momento de la vida todos hemos sido heridos por alguien con o sin intención. Lo ocurrido seguramente produjo dolor, pero permanecer con éste es nuestra decisión.
El perdón, desde una perspectiva bíblica, es una manifestación del carácter de Dios.
Efesios 4:32 dice: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
Jesús, durante su ministerio terrenal, enseñó a sus discípulos la importancia del perdón. En Mateo 18:21-22, cuando Pedro le preguntó cuántas veces debía perdonar a su hermano, Jesús respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.” Esta respuesta no era literal, sino una invitación a un perdón ilimitado.
Dios sabía que enfrentaríamos muchas oportunidades de sentirnos ofendidos o heridos por lo que nos dejó una larga lista de ejemplos y versículos bíblicos para comprenderlo.
Colosenses 3:13 "Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros".
¿Cómo saber si debes perdonarte a ti mismo?

Perdonarse a uno mismo es un proceso esencial para quien desea vivir plenamente. Reconocer la necesidad de autoperdón facilita el camino hacia la reconciliación personal.
Los errores del pasado pueden ser una carga pesada y si aún siguen gobernando nuestros pensamientos tal vez es momento de analizar si persisten ciertas emociones:
La Biblia también nos muestra cómo los siervos de Dios debieron caminar por un terreno escabrosos, y a veces, muy doloroso para otorgar el perdón:
José: perdón en medio de la traición (Génesis 45:4-7) José, vendido como esclavo por sus propios hermanos, llegó a convertirse en gobernador de Egipto. A pesar de su sufrimiento, eligió perdonar cuando sus hermanos dependían de él para sobrevivir durante la hambruna.
José les dijo: “No os entristezcáis ni os pese el haberme vendido acá, porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.”
Esteban: perdonar en el momento de la muerte (Hechos 7:59-60) Esteban, el primer mártir cristiano, fue apedreado injustamente por proclamar su fe en Jesús. En su último aliento, oró: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado.” Su acto de perdón impactó profundamente, incluso a Saulo, quien más tarde sería conocido como el apóstol Pablo.
Jesús: perdón en la cruz (Lucas 23:34) El mayor ejemplo de perdón lo dio Jesús al ser crucificado. Mientras sufría, clamó: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”
Este acto no solo mostró su amor infinito, sino que estableció el perdón como un pilar en la vida del cristiano.
Pero, ¿cómo perdonar?

Autorreflexión: dedica tiempo a identificar resentimientos o heridas no resueltas. Reconocer estas emociones es el primer paso hacia el perdón.
Orar por guía: dile a Dios que buscas tener un corazón sin rencores y pídele que te muestre si debes perdonar a alguien.
Empatía: intenta comprender la perspectiva de la persona que te ha ofendido. Esto puede facilitar el proceso de perdonar.
Hablar con sabiduría: si es posible y seguro, conversa con la persona que te hirió.
Decidir perdonar: el perdón no es un sentimiento, sino una decisión diaria de liberar el resentimiento.
Buscar apoyo: hablar con un consejero o ayuda espiritual puede proporcionar orientación y perspectiva durante este proceso.
El perdón es un acto divino que libera, sana y restaura. Que este sea un recordatorio de que, al igual que hemos sido perdonados por Cristo, también estamos llamados a perdonar.
Proverbios 19:11
"La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa".
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