¿Cómo escuchar la voz de Dios en un mundo tan ruidoso?
¿Podría estar hablándome y yo no escucharlo?

Por: la Redacción de Cobertura Especial
28 de enero de 2025.
Dios desea hablarnos de manera íntima y personal, pero muchas veces nuestra incapacidad para escuchar radica en nuestra falta de quietud y enfoque, explica el escritor, Dallas Willard, en su libro "Hearing God: Developing a Conversational Relationship with God" ("Escuchar a Dios: desarrollando una relación de conversación con Dios").
En el pasado, la frase “escuché la voz de Dios” era frecuente para los cristianos ya que el creyente buscaba con pasión y compromiso una relación cercana con el Señor; sin embargo, con el tiempo algunos empezaron a creer que ese privilegio estaba reservado para unos pocos.
Santiago 4:8 nos recuerda: "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros"; una promesa que sigue vigente.
Dios habla, pero ¿cómo lo hace?
El pastor Rick Warren, en su obra "The Purpose Driven Life" (La vida con propósito), advierte que el ruido puede ser uno de los mayores obstáculos para discernir la voluntad divina.
Él subraya la importancia de "crear espacios de silencio intencional para estar a solas con Dios" como un primer paso para escucharle.

¿Por qué somos adictos al remolino de las múltiples actividades?

Cortesía: www.pixibay.com
Tony Reinke, autor de Competing Spectacles (Espectáculos Competitivos), señala que la tecnología y el entretenimiento moderno compiten constantemente por nuestra atención, dejando poco espacio para la reflexión espiritual.
La Biblia nos advierte sobre esta tendencia. En Lucas 10:38-42, Marta está ocupada con muchas tareas mientras María elige sentarse a los pies de Jesús para escuchar su voz.
Jesús le dice: “Marta, Marta, estás preocupada y turbada con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada (pasar tiempo con Jesús).
Este pasaje resalta nuestra tendencia a llenarnos de actividades a expensas de nuestra relación con Dios.
¿Cómo salgo del ruido?
La estrategia consiste en crear una serie de actividades que terminarán siendo parte de tu vida; la disfrutarás y conocerás a Dios de manera más profunda.
Establece tiempos de silencio diario. Jesús frecuentemente buscaba la soledad para orar (Lucas 5:16). Apaga tus dispositivos y dedícale tiempo exclusivo a Dios.
Lee y medita en la Palabra de Dios. Sumérgete en la Biblia. Salmos 119:105 afirma: "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino".
Haz preguntas a Dios en oración. Sé específico en tus oraciones y espera respuestas. Jeremías 33:3 promete: "Clama a mí, y yo te responderé...".
Escribe un diario espiritual. Documenta lo que percibes que Dios te dice a través de la oración, la Palabra y las circunstancias.

Cortesía: www.pixibay.com
Rodéate de una comunidad espiritual. Proverbios 27:17 dice: "El hierro con hierro se afila, y así el hombre afila a su amigo".
Practica el ayuno. En Mateo 6:16-18, Jesús enseña sobre el ayuno como un medio para enfocarnos en Dios.
Escucha a través de la creación. La naturaleza revela el poder de Dios (Salmos 19:1-2). Sal a caminar y reflexiona sobre su grandeza.
Discierne los susurros del Espíritu. Como Elías en 1 Reyes 19:12, aprende a escuchar a Dios en un "silbo apacible y delicado".
Sé paciente y perseverante. Isaías 40:31 dice: "Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas...". Escuchar a Dios requiere tiempo y constancia.
Entrega tu voluntad a Dios. Proverbios 3:5-6 enseña a confiar en el Señor de todo corazón y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento.
La paz, la guía, la fortaleza y la esperanza que provienen de escuchar la voz de nuestro Señor transforman por completo la vida y la forma en que enfrentamos los retos que se nos presentan cada día.
Dios no ha dejado de hablar, pero debemos crear las condiciones para escucharle.
Es el momento de silenciar el ruido y abrir nuestros oídos espirituales.
¡Comparte!